R_666  STUFF

MEDIA  /  R_666 x Salt Water Mag_

R_666 MEDIA / SALT WATER MAGAZINE / PRINTED IS NOT DEAD

Yeahhhhh. Still happy when I smell the fresh printed paper. Even more when we talk about a jewel like this, Salt Water Fr, a refined biannual book where you can find some pages with our thoughs and picts through our report 'The Fragile Art of Existence'.

Sooo glad / proud to be a part of this visual gift! What a present for the eyes! What a pleasure for the soul!

...Printed is not dead_

R_666 MEDIA / SALT WATER MAGAZINE 

Sssssí. Aún me pongo contento de la hostia cuando huelo a papel recién impreso. Y más cuando se trata de una joya como Salt Water, un libro bianual en cuyo último número podéis encontrar un report > El frágil arte de la existencia < que trata de transmitir nuestra forma de entender todo ésto. 

¡Más que contento / orgulloso de formar parte de semejante deleite visual! ... Un regalo para los ojos y toda una recompensa para el alma.

...Printed is not dead_

PHOTOS > 

JOSÉ ALBERTO PRIETO / SERGIO RIAÑO

ADRI MENÉNDEZ / LEGI ALONSO_

WORDS > 

LEGI ALONSO_

TRANSLATION > 

MOLLY YURICK_

THE FRAGILE ART OF EXISTING

I like graphic design, art and words printed on paper. Paper, while fragile, long outlives humans.

 

When night falls, today will be nothing more than a simple memory. And whatever you didn't get done, simply didn't get the chance to exist. That's why existence — which is capable of producing feelings and sensations — and life — which is inextricably tied to death — are nothing more than a series of brief impulses. Projects and ideas must transcend themselves to elicit an emotional response from the world or, in other words, to exist. However, the only thing ideas can really do is inspire their owner — they can't materialize on their own. They are, therefore, subject to an external factor: you and me. And so, ideas are the direct result of an individual in the same way that an individual is the direct result of their own ideas.

 

Traveling to Indo during off season, going to Africa alone, choosing to surf a freezing-cold coast and walking the streets of Central America after dusk are all bad ideas. Within one, single day I was robbed blind, I was taught how to read the stars, I watched three perfect, empty peaks break on one giant reef... And a man whose house didn’t even have any doors invited me in for a cup of coffee. All of this was the direct result of one bad idea. An idea so terrible that the fear I felt shook me at my core. I trembled so hard I could feel my pulse pounding in my fingertips. Then night came, hid my fears in its shadows and taught me that these bad ideas had — at the very least — been given the chance to come to life. My ideas had transformed from a silent pipe-dream into a taunting force. It was as if they were whispering "you are a coward" to my soul. Yet only the living can be afraid: the dead don’t feel or suffer.

But that dark night was followed by daybreak, and that daybreak filled me with courage. It was as if it were telling me: There are no bad ideas, only lessons to be learned... And life feeds on them. That’s why the worst feelings are the ones you never express, and your most absurd plans are the ones you never act on.

 

To feel alive, humans need to bring things to life. Whether it's a poem, a song, or a magazine that makes us feel like we’re flying even though we read it sitting down. We humans use these objects to transmit our personal mantra to the world, the ineffable “je ne sais quoi” we all have inside our hearts. The " je ne sais quoi” that won’t be silenced, even if someone's soul is too small for all their dreams. This is why the “je ne sais quoi” inside us needs to travel, sing, swim in other oceans, write poems, take unnecessary risks... And when our souls take these leaps, they acquire a mysterious essence, a sweet touch of magic where explanations and objects are no longer needed.

 

Pick a destination. Pick a surfboard. Pick a peak.

Life is made up of a series of decisions. And we often have to make those decisions without the useful context of experience and consequence. It's like drawing a line freehand, without the help of a stencil and without producing a finished work of art. Inevitably, there will be some false starts, some stains, some ink drips. And, in some spots, your masterpiece will be uneven and dirty.

So, what's the problem? Pay attention...

Can't you see that the false start is followed by a straight, clean line? Look closely! Can't you see that the artist used the spills and blots to create an image? That's how we learn to transform our mistakes, our life, into a personal, unique and unrepeatable masterpiece.

 

You, the reader, are the artist. I, the writer, am the artist. The one who designed this magazine is the artist. The one who printed it is, too. The artist is inside all of us! And there is only one thing we all have in common: We have to fill our blank pages with drawings, lines and color. Because the only thing in this world that has the privilege of lacking shape and form while still existing is the soul. It's the thing that urges us to do just that, to draw that first line.

 

Are you going to miss out on discovering a destination because of the risk it entails? Are you going to pass on a great surf session because the surfboard you've got on hand isn't the right one? Are you going to skip seeing the desert, experiencing the bitter cold or surfing on the “wrong” board because of what others think? Are you ultimately going to allow a critic to limit your art? 

 

It's up to you... it's your masterpiece. But whatever you do, start drawing! Because otherwise your blank piece of paper will still be blank tomorrow. And remember: Although that piece of paper is fragile, it's still going to outlive you.

EL FRÁGIL ARTE DE LA EXISTENCIA 

Me gustan el diseño gráfico, el arte y las palabras impresas en papel porque el papel, aunque frágil, sobrevive al hombre.

 

Cuando llegue la noche, este día no será más que un recuerdo y todo lo que haya quedado por hacer ni siquiera habrá existido. Por eso la existencia, capaz de generar sensaciones, y la vida, ligada siempre a la muerte, son un capricho efímero.

Un proyecto o una idea han de trascenderse a sí mismos para poder llegar a conmover, es decir, a existir. Sin embargo, no poseen otra capacidad que la de inspirar y jamás llegarán a materializarse por sí solos. Están, de este modo, sujetos a un factor externo que somos tú o yo, por eso la idea es consecuencia directa del individuo en la misma medida que el individuo lo es de sus propias ideas.

 

Viajar a Indo fuera de temporada, irte solo a África, elegir una costa en la que vas a pasar aún más frío o salir a la calle tras haber caído el sol en Centroamérica… Todo son malas ideas.

En un solo día a mí me lo han robado todo y me han enseñado a leer las estrellas, he tenido a la vista tres picos perfectos rompiendo sobre un mismo reef y un hombre cuya casa no tenía ni puerta me invitó a café.

Todo eso ha sido el resultado de una mala idea. Una idea nefasta que me ha hecho sentir temor y ha logrado estremecerme hasta el punto de notar cada latido de mi corazón en la punta de los dedos. Luego vino la noche a ocultar mis temores bajo su sombra y enseñarme que esas malas ideas llegaron al menos, a ser; a existir. Dejaron de ser una muda quimera para susurrarle a mi alma que soy un cobarde. Mas sólo los vivos tienen miedo: los muertos ni sienten ni padecen.

A la noche le siguió el día y el amanecer me infundió su valentía. Parecía decirme: no existen las malas ideas sino las buenas lecciones …Y la vida se alimenta de éstas. Por eso el peor sentimiento es el que no se expresa y no hay un plan tan descabellado como el que no se lleva a cabo.

 

Necesitamos dar vida a cosas para sentirnos vivos, ya sea un poema, una canción o una revista que nos hace volar pese a que la leamos sentados. A través de ellas intentamos transmitir un ‘qué sé yo’ que todos llevamos dentro y que, en todo caso, se niega a callar porque el alma de una persona se le queda pequeña. Por este motivo el ‘qué sé yo’ necesita viajar, cantar, sumergirse en otro océano, hacer rimar palabras, arriesgarse inútilmente… Y al hacerlo adquiere una misteriosa esencia, una magia dulce donde toda explicación y toda forma están de más.

 

Escoger destino. Escoger tabla. Escoger pico.

Vivir consiste en tomar decisiones, a menudo, al margen de la experiencia o las consecuencias. Por tanto, es como ir efectuando un trazo a mano alzada sin boceto previo ni arte final. Habrá entonces tachones, manchas, tinta corrida… Y la obra quedará descompensada o sucia en ciertas zonas.

¡¿Cuál es el problema?! Presta atención...

¿Acaso no ves que a ese tachón le sigue un trazo más firme y limpio? ¡Fíjate bien! ¿No reparas en que donde había una mancha, el hábil autor aprovechó para crear un volumen? Y así aprendemos a convertir un descarte, una vida, en una obra de arte personal e irrepetible.

Ese autor eres tú que lees esto, yo que lo escribo y otro que maqueta e imprime. ¡Ese autor es cualquiera! Sólo existe una premisa común: no dejar el papel en blanco, pues la única cosa a la que concedemos el privilegio de carecer de forma y continuar existiendo es el alma. Esa que nos incita, precisamente, a efectuar dicho trazo.

 

¿Vas a dejar de ir allí por el riesgo que entraña? ¿Vas a dejar de entrar con esa tabla rara porque resulte poco adecuada? ¿Vas a rechazar el desierto o el frío o a surfear como dictan sus criterios de puntuación? ¿Vas, en definitiva, a permitir de un crítico limite tu arte?  

Allá tú, es tu obra. No obstante, ¡traza! Pues una hoja en blanco hoy carecerá de valor mañana. Y recuerda: este papel, aunque frágil, te va a sobrevivir.

SW05