R_666  STUFF

Some words  #7  /  Patayo gordo

In case you don't remember... Some words > no translation_

Too deep + Too difficult for me > shitty english_

So sorry [even you don't give a fuck]_

 

 

El otro día fui a dar un paseo y me topé con una pintada que me dejó totalmente turbao. Tal punto alcanzó mi inquietud, que hoy no me quedó otra que volver al mismo sitio, con el móvil, para poder ilustrar la comedura de tarro que, tras varios días carcomiéndome, procedo a explicar.

Lo primero que me llamó la atención fue la desgarradora necesidad que tiene el artista de expresar un mensaje tan, aparentemente, fútil.

Este personaje, del que damos por hecho que conoce (al menos de vista) a Patayo, se siente en la obligación de compartir con todos un mensaje que, paradójicamente, resulta estar a vista de todos. Pues si, efectivamente, Patayo está gordo, ¿acaso no es un hecho irrefutable y obvio ante los ojos cualquier observador?

Dicha necesidad empuja al artista a comprar spray, seleccionar un emplazamiento lo suficientemente visible*ver nota 1 como para que su obra trascienda y, sobre todo, transgredir la ley, con el consecuente riesgo de multa y reprimenda.

¿Qué importa eso? ¡La difusión del mensaje prima! ...Es lo que parece brotar del alma del autor.

Y prima de tal modo que se obvian comas, caritas o cualquier palabra superflua que reste fuerza al mensaje: Patayo gordo. Nada más. Ni más ni menos. Cualquier floritura podría desviarnos del único epicentro existencial de la obra: la obesidad de Patayo.

No se me escapa tampoco el hecho de que la gordura sea una de las pocas características físicas dignas de semejante empeño (desconozco cualquier obra relativa a la altura o una alta densidad de pecas, por ejemplo), lo que me hace sospechar un vasto conocimiento (y aprecio) de la tradición popular del spray -en el ramo anti peso- por parte del artista.

La otra pieza capital de la ecuación es, naturalmente, el propio Patayo.

¿Está gordo Patayo? ¿Es, por el contrario, víctima de una exageración subjetiva por parte del autor?

La lógica nos lleva a pensar que, en efecto, Patayo es gordo, ya que la pintada, que a juzgar por el desgaste y el nivel de la maleza dista de ser reciente, ahí sigue. Es decir, Patayo (a quien suponemos conocedor de la misma, ya sea en primera persona o de oídas*ver nota 2) no tuvo los santos cojones de desmentir semejante alegación contra su propia persona, ya sea a través de una pintada-respuesta aclaratoria, o bien, de tacharla sin más (en caso de que no se le viniese a la cabeza una respuesta a la altura del autor).

Efectivamente, habrá lectores que opinen que este hecho no implica que Patayo sea gordo sino, únicamente, vago. 

No obstante, y en respuesta a este sector, me atrevo a afirmar que ser tan vago como para no dignarse a restaurar el  propio honor no es buena señal, a priori, de una buena forma física. 

A buen entendedor...

Sea como fuese, insto a Patayo a que se pronuncie con el fin de esclarecer tan turbador asunto.

No será poca mi satisfacción si este texto llega a sus ojos y contribuye a:

1. Dar palabra a Patayo.

2. Poner en conocimiento de Patayo una obra de la que es protagonista.

3. Abrir un debate sobre la subjetividad de la morfología humana ligada a una no-limitada ejecución semiótica, simbólica y lingüística en el arte de spray (rama peso).

No obstante, y para cerrar la columna con una opinión propia -que considero bien cimentada-... Patayo, creo que eres un puto gordo.

*Nota 1

A juzgar por la composición (optimiza el espacio con el fin de acercar la obra a la acera -zona de tránsito-) y emplazamiento (vía de acceso a instituto, bares, escuela de música...), queda claro que la ejecución del artista antepone la difusión y no da lugar al azar. 

Intuimos por tanto que Patayo puede vivir por la zona o, como poco, frecuentarla.

*Nota 2

Teniendo en cuenta que la localización corresponde a un pueblo pequeño en el que todo el mundo conoce a todo el mundo, me resulta del todo improbable creer que Patayo -o un familiar, allegado o amigo suyo- no haya visto la obra.